La tromba de petróleo y etanol que puede quedar atrapada en EEUU por un solo arancel: «Sería devastador»

    • El arancel a los buques chinos puede dejar al crudo americano sin transporte
    • Esto reduciría la eficiencia de las refinerías y de la producción de combustibles
    • No todo el petróleo es igual: EEUU importa y exporta millones de barriles al mes
    6:40 – 2/04/2025 Actualizado: 07:55 – 2/04/25

    EEUU es el mayor productor de petróleo del mundo por mucha diferente (le saca casi cuatro de millones de barriles diarios a Rusia, segunda en el ranking). El bombeo de sus grandes yacimientos parece tener la fuerza de un géiser. Las cifras son apabullantes: tras muchos años de inversión y frackingEEUU produce cerca de 13,5 millones de barriles diarios que entran y salen sin descanso de sus puertos… hasta ahora. Esa tromba de hidrocarburos —que ha convertido a EEUU en un actor clave del suministro global de petróleo y gas— podría encontrar un inesperado tapón en su propia costaUna propuesta de aranceles a buques chinos amenaza con ralentizar el comercio exterior de crudo, dejando parte del oro negro estadounidense… sin salida.

    Según ha advertido el American Petroleum Institute (API), si la Oficina del Representante de Comercio de Estados Unidos (USTR) impone tasas o aranceles de hasta 1,5 millones de dólares por cada entrada a puerto de buques construidos en astilleros chinos o gestionados por compañías de ese país, el impacto sobre las exportaciones energéticas estadounidenses sería grave y directo. «Esto haría que nuestras exportaciones fuesen menos competitivas a nivel global», alertó Alex Padilla, vicepresidente de política corporativa de API. El petróleo cotiza ahora mismo en los 74 dólares por el barril (el crudo Brent), pero este arancel podría encarecer mucho más el precio del crudo.

    El perjuicio no es solo externo: la medida podría afectar incluso a las importaciones de crudo necesarias para las refinerías estadounidenses. De hecho, según S&P Global Commodity Insights, una de cada cinco cargas de crudo que transitan hacia o desde Estados Unidos lo hace en buques construidos en China. «El impacto será mayor en rutas de corto recorrido y en cargamentos transportados en barcos pequeños, como los que vienen de América Latina y África Occidental», han avisado sus analistas.

    La pérdida de competitividad se cuantifica con claridad: hasta 30.000 millones de dólares en sobrecostes para consumidores estadounidenses, con un desplome del 18,5% en las exportaciones de crudo y del 5,2% en las de gas natural, según las estimaciones presentadas por API en la audiencia del pasado 26 de marzo ante el USTR. «Necesitamos rediseñar desde cero una propuesta más estratégica y eficaz que no menoscabe nuestras ventajas geopolíticas y económicas», señaló Padilla.

    No solo el petróleo, agricultores y grupos del sector agrícola han advertido sobre la reducción del acceso al mercado para los productos estadounidenses si se implementa este arancel. La Asociación de Combustibles Renovables (RFA), un importante grupo del sector del etanol (producto que EEUU exporta en grandes cantidades), señaló exportaciones récord en 2024 y declaró en una carta que las tarifas «tendrían un impacto devastador en el mercado». La RFA indicó que los precios de las materias primas y los planes de exportación ya se habían visto afectados negativamente por la incertidumbre en torno a la propuesta.

    Veronika Shime, vicepresidenta de la Asociación Nacional de Minería, indicó que las empresas miembro ya han visto reducidos o revisados ??sus contratos de exportación ante la amenaza de la implementación de la propuesta. «Aunque estos aranceles están dirigidas a los transportistas marítimos, la industria naviera ha dejado claro que los costes se trasladarán a los propietarios de la carga«, declara Jonathan Gold, vicepresidente de la Federación Nacional de Minoristas. «Las tarifas resultarán en aumentos de costos de cientos de dólares por contenedor».

    Es un gran riesgo económico

    El riesgo no es solo económico, sino también estructural. China produce actualmente más del 50% de todos los buques del mundo —1.700 unidades anuales— frente a las apenas cinco que salen de astilleros estadounidenses. En ausencia de una industria nacional sólida, los expertos temen que los aranceles provoquen escasez de transporte marítimo, congestión portuaria e incluso desvío de cargamentos hacia puertos de Canadá o México, dejando a los pequeños puertos estadounidenses fuera de juego.

    Drewry’s Maritime Research ha llegado a advertir que incluso los petroleros más pequeños deberían pagar tasas «cercanas a los 10 millones de dólares», y que para un VLCC (Very Large Crude Carrier, que pueden llevar hasta 2 millones de barriles de crudo) podrían alcanzar los 105 millones por escala. Esto crearía un «mercado dual» de buques, donde las embarcaciones no chinas se revalorizarían notablemente o se convertirían en los únicos autorizados para operar en EEUU, lo que encarecería aún más los fletes.

    Frente a esta perspectiva, muchos actores industriales han mostrado su oposición. El vicepresidente de la Asociación Nacional de Minoristas, Jonathan Gold, señaló que aunque los aranceles están dirigidos a los armadores, «los costes serán trasladados a los dueños de la carga», con aumentos «de cientos de dólares por contenedor». Desde el sector agrícola hasta el minero, pasando por los combustibles renovables, todas las voces apuntan al riesgo de perder mercados internacionales.

    A pesar de algunas voces favorables dentro del sector marítimo estadounidense, la mayoría coincide en que no existen alternativas viables a corto plazo. Japón y Corea del Sur no tienen capacidad para absorber la demanda actual (de transporte marítimo), y reconstruir la industria naval en EEUU llevaría décadas. «Queremos ser parte de la solución, pero esta no es la vía adecuada», insistió Padilla en su alegato.

    Temor en el Puerto de Houston

    El Puerto de Houston, que mueve casi un tercio de las exportaciones de productos refinados estadounidenses (unos 940.000 barriles diarios), también se vería golpeado por estas medidas, ya que 190.000 de esos barriles se cargan en buques construidos en China. Si los aranceles entran en vigor, los volúmenes podrían desplomarse y buena parte del crudo podría quedarse, literalmente, varado.

    En definitiva, el riesgo para EEUU no es solo que otros países compren menos petróleo, sino que el país, pese a su potencia productora, se vea atrapado por su propia política comercial. No se puede intentar liderar la seguridad energética del mundo si uno mismo bloquea sus válvulas de salida, aseguran los expertos.

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